jueves, 22 de abril de 2010

Mieux vaut courir.

Tendremos el brillo de la estrella,
porque las estrellas brillan.
Obtendremos el agua que nos rodea,
buscaremos lo más bello y brillante
para bañar en ello
nuestro triste engaño,
la profunda mentira.

Nunca llegaremos a nuestra meta,
porque no la hay,
es inexistente.
El viento soplará en nuestras alas,
cada día,
traerá volando la esperanza
pero no será suficiente para la elevación.

Estaremos rotos, plantados,
ante el Mal humano,
y el Bien lejano.
Agitaremos las alas ya sin fuerzas,
cansados de moverlas en vano.

Podremos llorar y suplicar,
pedir auxilio a gritos,
llenarnos de lágrimas el cuerpo,
correr hasta el fin del mundo.
No habrá nadie para socorrernos,
sólo quedarán la incomprehensión y el fracaso,
esperando pacientes a la vuelta de la esquina,
Nos arrastraremos hasta ella,
comprendiendo ya nuestro cruel destino.
Y seremos olvidados por todos,
y por nosotros mismos también,
en ese cierre sin luz,
que oscurecerá nuestra vida hasta que llegue la muerte.

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